Friday, November 28, 2014

La mejor noticia del mundo

Y el mundo se acaba,
pero no le veremos el fin
porque si nuestros ancestros no pudieron
porqué nosotros seríamos los afortunados.

Y ahora que caigo en barrancas hacía la tristeza
quiero saber cuándo tocaré fin,
pero este rodar y rodar me tiene entretenido
y en eso, fumo gaviotas para despertar con colillas de cigarro a mi lado.

Y me alejé de la escritura, porque pensaba que mi plano existencial era otro,
ahora soy el bufón peor pagado del mundo y aún así no me importa,
tengo el peor sentido del humor y no me divierto divertir;
me pasan de largo las injusticias y ya ni sé para quién trabajo:
si para la libertad o para la esclavitud.

No pretendo causar la lástima de alguien, 
prefiero seguir mostrando al mundo que soy inerte a su inercia 
que se destruyan los lobos y que dejen a las hienas en paz,
eso es lo único que pido, porque ya no hallo otra forma de destruirme,
intenté de todo pero creo que enfoqué mal el problema;
destruido siempre estuve.

Ahora sólo quiero paz y tranquilidad dentro de mí,
no quiero más demonios, ni más ángeles en mi ser,
no quiero una batalla entre el cielo y el infierno,
entre yo y el mar,
entre yo y el mundo;
Úrsula regresó y es la mejor puta noticia del mundo.
Entiéndalo, la mejor.




Saturday, November 01, 2014

Tristeza

Metes 1,000 ganchos al hígado,
tres golpes fulminantes a la quijada,
buscas dioses, ídolos,
caminos que no son,
veredas que no tienes porqué encontrarlas.

El suelo por donde pisas no es tan firme,
el corazón se contrae cada vez que tienes contacto con alguien;
despiertas cuando todos duermen,
duermes cuando todos despiertan,
y así, en este mundo,
del que ya no quieres saber nada...sólo halagos.

Y enfrentas a la mar, al aire, a la tierra....al destino,
y no hay nada, nada, nada, lo sabes,
ni de los sentidos de los cuales te agarraste antes,
ahora no hay nada.

Todo por una estupidez,
que te hizo caer en este auto-exilio,
en este sinsabor,
en este mundo mortal,
cuando con ella eras el menos mortal de todos.

Entonces, ¿y ahora qué tiene sentido?
¿Qué tendrá sentido?, ¿podrás recobrar el sentido a la vida?,
¿podrás recuperarte?, ¿podrás reír, podrás llorar...podrás vivir?

No lo sé...¡demonios, déjenme en paz!
¡Váyanse!, ¡aléjense!...¡suéltenme!


Y ahora, mueres en un día de muertos,
y revives en el pasado, cuando la mierda no te llegaba al cuello
esperando a que el futuro sea prometedor...
pero sabes que no,
que será difícil,
que puedes no sobrevivir...
y aún así te mueres por saber...qué ironía, amor.

Y creo que me gusta esta tristeza,
creo que me gusta alejarme,
beber en la playa,
besar musas que olvidaré,
dormir emborrachado de tu poco recuerdo;
no quiero que pase el tiempo, amor...
no quiero que te vayas, en definitiva


Friday, October 24, 2014

Las calles de Tacubaya en un sábado por la tarde

Y en esta etapa de lamerse las heridas, 
no sabes dónde pisar, 
qué soñar ni a quién dirigir tu rabia. 

 Te sientes especial porque crees que eres la persona más hundida en el mundo,
 pero no hay una medición que avale eso,
 entonces te refugias en cerveza, en insomnios... 
en otras cosas que te hagan olvidar tu vida.

 Y así, crees que con el tiempo pasará esa tristeza,
 pero los días ambivalentes regresan
 y todo ese desconsuelo llega con más fuerza:
 te quieres arrancar la piel, sacarte los ojos, clavarte el corazón...

 Entonces guardas una moneda de 10 centavos en el pantalón, 
la cual quieres aventar con todas tus fuerzas para que haga eco en el mundo
 y que todos sepan que estás triste, 
que no hay nada que te consuele y que tienes una rabia inmensa... 

 Y así, ya no sabes qué hacer, 
estupidez tras estupidez los tropiezos son el pasatiempo favorito.

 Entonces hay momentos de lucidez (o de auténtica locura) donde vuelves a escribir, 
para recordarla, 
para extrañarla, 
pero imaginas cómo es meterle tres puñetazos en la cara, 
tres patadas en la espalda y una espada por el vientre,
todo por su idiotez.

 Pero todo se queda en (mal) versos,
 no hay táctica ni estrategia, 
no hay suspiros por ella,
 no hay sueños, no hay nada, no hay nada.

 Pero persistes en convocar su recuerdo,
 en vivir con esos demonios, 
en crear tu propio infierno,
 sólo así crees que estarás mejor, 
que serás otro después de, 
pero no, no y no:
hay una atmósfera que creaste con ella y será muy difícil que se vaya...
por lo menos no en 100 años;
 a esperar.

Thursday, September 25, 2014

A sangrar de nuevo

Burlándome del mundo, amor
burlándome del mundo, amor
burlándome del maldito jodido mundo, mi amor...

Así, es así, como supero (o trato)
tus desprecios,
tus arranques,
tus huidas,
pero vuelves
pero más lejos cada vez,
y yo sigo igual de atorado:
los pies enterrados al concreto viendo como te alejas
cómo te despides sin despedirte,
cómo te vas estando aquí.

Todas las cajetillas son testigos
todas están en la escena del crimen
ni una se mueve por si decides asomarte de nuevo.
sé que das tus vistazos para saber si ya estoy muerto
pero como cualquier bicho sigo esforzándome por patalear.

Y el tiempo pasa rápido, yo sin dormir,
nada se me hace lento más que tu partida
cómo vas sacando ese cuchillo de mi espalda
pero no me haces daño, juro que no.

Es que sólo no me acostumbro a que sólo dejes tu ausencia
mientras que tocas puertas que sabes que son erróneas
porque nadie te cuidaría mejor que yo.

Y así, me fui, te vas, nos alejamos
entre cigarros, mentiras, heridas, alcohol, resentimientos,
no quería que fuera así,
te tenía preparada una despedida tamaño botella de vodka de cinco litros.

Pero ahora ya no estás, (o se supone que sí)
pero mi amor, no te dejas ni acorralar porque caerías,
y no me importa que fuera así.

Entonces, no te atreves a disparar,
mucho menos yo,
ya ni triste soy, ni estoy,
sólo estoy un poco cabreado
porque camino de cabeza
por este mundo en el que me dejaste.

Solíamos desearnos buenas noches,
ahora sólo deseamos vivir en paz,
cuando vivimos guerras nucleares,
combates entre galaxias,
el caos que dejaste no se compara con el que vivimos,
pero creo me estoy acostumbrando:
añoraré tu ausencia, maldeciré tu recuerdo,
lo mataré o me matará,
aquí hay de dos;
morir de una sola forma.


Friday, September 19, 2014

¿Tienes fuego?



Y me veo tan estúpido fumando
que tengo planeado ir a comprar 20 cajetillas más
para que puedas hacer un retrato de mi imbecilidad,
ya que te has atrevido a prohibirme beber más cervezas a tu salud,
un acto de cobardía, sin duda:
un hecho que calculé mal, cual funambulista experto que soy en actos suicidas,
ya que caía boca arriba directo al vació y yo que pensaba que sólo el cielo se alejaba más de mí.

Y ahora estoy en la lona, 
sin dientes, con todas las fracturas posibles en el rostro,
con unos guantes a los que les doy lástima,
sin entrenador, sin dinero, sin peleas y  sin ti.

Y pues ahora haz mandado el hechizo de convertir mis madrugadas en mis días y  mis días en mis noches, cuando la cabeza la tengo en el suelo... y ésta, perdida, alejada de cualquier hojalatero 
que sólo pretenda arreglarla con algunos martillazos. Esto no será ya posible: tú, mi hojalatera favorita la destruiste con ese exceso de fuerza que usabas cuando te quitabas tus bragas ante mí.

Perdona la sinceridad, pero ya no te quiero pensar, ya no te quiero tocar, ya no quiero contarte cuántos pájaros reposan en el alambre, cuántos días faltan para verte, cuánto me extraño cuando te extraño, cuánto te odio cuando me odio, cuando te amo cuando ni me amo.

Y aunque digan que la decisión más inteligente en este mundo es destapar la siguiente cerveza, yo cuando destapé más de 100 en una noche hice una estupidez que ahora ya me tiene en ese purgatorio donde nadie ha visto un aviso de bienvenido (nuevamente) al cielo en más de 2014 años de vida.

Y así, yo que tenía ganas de robar un banco por ti,
ahora sólo quiero dormir bien,
soñar que puedo volver a cazar colibríes 
sin que haya una muerte de por medio, una lágrima de por medio o
un desgarre de corazón de por medio.

Y así, te perdí, y así nos perdimos,
sin volver a apuntar los sentimientos hacia júpiter,
donde nos ocultamos ocho meses sin saber si el mundo rodaba, se estiraba o desaparecía.

Cada vez que te hacía el amor era viendo hacia la luna,
me ponía encima de ti y veía la Osa Polar,
me vencías y te ponías arriba de mí y veía cómo un meteorito se impactaba con el sol,
y siempre la estrella Shaula brillaba más cuando te decía: te amo.

Ahora me has regresado a la tierra como vil superman rechazado,
me has hecho tocar tierra firme,
has explotado en mi cabeza;
se jodió todo y yo sin saber ahora cómo convivir entre humanos,
cómo comportarme como ellos,
no me preparaste para vivir entre los terrenales, al contrario:
me preparaste para ser el astronauta que llegaría a tus piernas todas las mañanas, 
aterrizando y tocando superficies sin necesidad de asfixiarme, no para esto.

Sin embargo, te agradezco hacer sonar todos los días esa canción, 
con la cual me levantaba con una sonrisa, mientras la primera masturbación del día comenzaba,
siempre tú de protagonista de una sola forma: con tus ojos idos porque mi amor entraba y salía, entraba y salía, pero nunca llegó a tu corazón.




Friday, August 08, 2014

Otra vez en el infierno




"Otra vez en el infierno, otra vez en el infierno, otra vez en el infierno..."

Y así, no paraba de repetir: estaba seguro que me iban a despedir. Estuve nervioso toda la pinche noche; mi jefa me habló en la tarde del domingo para decirme que quería hablar conmigo personalmente y que me presentara en la redacción al otro día, acción que ya no hacía con regularidad: los lunes me vencía la resaca y prefería trabajar desde casa.
"Valió pito", pensé. Esa noche no dormí, me sentía triste, paranoico, sabía que ya había valido madre. Pensaba: otra vez sin trabajo y ahora sin un pinche quinto, no ahorré nada. Dos años trabajando sin parar, con un sueldo decente y ahora ya me quedé otra vez en ceros.
Con trabajos ya me estaba quedando dormido cuando de repente me llegó un mensaje a mi celular. Era mi novia: "No te preocupes, estaremos juntos en las buenas y en las malas". Son esos consuelos que por más que quieras tomarles sentido no puedes, no quieres, te valen madre.
Temblabla de los nervios, cigarro tras cigarro. Una derrota más para mí - pensé-, ni modo. La vida es así, no estoy manco, andaré por ahí otra vez mendigando amistades, amores, dando lástima, soportando el regaño de mis padres, haciéndole al menso para obtener un trabajo.
Pero la noche pasó y sin tantas ganas me levanté de la cama, me lavé la cara, hice lo que corresponde a mi trabajo en la mañana y me metí a bañar. Era un manojo de nervios, no quería que me despidieran y que mis compañeros vieran mi derrota, no lo quería, prefería un despido por teléfono, así no tengo que verle la cara a nadie.
Llegué a la redacción, mi jefa estaba hablando por teléfono, yo saludé a todos de una forma normal. Una semana antes me habían confirmado un viaje a Mérida para cubrir un foro de microfinanzas, yo estaba por demás excitado con la idea de entrevistar al Yunus, el padre de las microfinanzas; pero con mi presentimiento, sabía que ya había valido ese sueño.
Salió mi jefa de la oficina y dijo en tono serio: Voy a comer, ahorita hablo contigo. Eso me tranquilizó un poco aunque la idea del despido seguía latente. "No puede ser tan culera mi jefa, la semana pasada la cubrí porque se murió su papá. Sería muy culero que me despidiera después de ese gesto noble que hice"- pensé.
Ella salió de la redacción a comer y yo estaba más serio que nunca, hasta que una compañera dijo: Yo te lo voy a adelantar, te van a subir de puesto, te darán la fuente más codiciada del periódico. Quedé inerte, no supe qué decir, no quería dejar mi fuente, las microfinanzas me gustan mucho, no quiero cubrir otra cosa. "Ah gracias" -dije. Me volteé hacia el monitor de mi computadora y empecé a escribir la nota del día.
Cuando mi jefa llegó habló conmigo, me dijo los términos y condiciones de la nueva fuente, me dijo lo que esperaba de mí, lo que quiere que se haga con la fuente, cómo se cubrirá, los obstáculos a los que me iba a enfrentar, todo.
Recibí la noticia por parte de mi jefa, pero no me dio mucha sorpresa, puesto que ya se le habían adelantado a la noticia. Fingí cara de sorprendido, pero no me salió, ja, se dio cuenta pero no hizo mucho caso.
Salí de su oficina y me puse a trabajar. NO sabía qué hacer. Le hablé a mi novia y me felicitó.
En realidad no quería esa fuente, no quiero esa fuente, es la más culera de todas; reporteros que se sienten divos, mucha vanidad, mucha hipocresía, no lo quiero, no.
En fin, salí de la redacción en la noche y me metí a un bar, pedí una cerveza. Mientras me la tomaba sólo me en mi mente cabeza rondaba un pensamiento: "Otra vez en el infierno, otra vez en el infierno, otra vez en el infierno..."

Sunday, July 27, 2014

LA PUTA FELICIDAD



CAPÍTULO UNO

Por el pinche SEK

Han pasado días en los que he estado cerca de caer en estado de locura. Sí, ansiedad, tristeza, el corazón late más rápido, después estoy triste, después me pongo ansioso, después quiero salir corriendo, salgo pero después quiero estar en mi cama otra vez, teniendo lástima por mí.

Sin embargo, también han servido para encontrarme, para saber mis debilidades, conocer mis pocas fuerzas, mi poco razonamiento de la realidad.

Ante eso, viví seis meses de total y absoluta felicidad. Es algo contradictorio, lo sé, pero así fueron. Me despertaba con mensajes todas las mañanas de lo que se suponía era amor: “muero por estar contigo”, “muero por besarte”, “quiero verte”, “que te vaya bien en el trabajo, 
amor”, “no te enojes, yo quiero mi familia contigo”…el mundo dejó de girar.

No es que haya buscado la felicidad, por error la encontré por seis puñeteros meses, ¿qué son seis meses en una puta vida? No son nada, lo sé, entonces encargaré esto al tiempo.

Y así, lo que pensaba que odiaba, ya lo amaba, quería estar en su vida, en su entorno, disfrutar lo que ella disfrutaba, pensé que ya estaba curado ante esa porquería, pero no. Me intereso su interés por el arte, la cultura, “los conceptos visuales”, hasta fui a un museo, ja.

Y moría y vivía en un solo día, con esos altibajos que te da una relación tan grande, con esos demonios que siempre están ahí, viendo como construía la puta felicidad y burlándome de ellos en su puta cara.

Antes de ella pensaba que ya estaba curado de espanto ante eso, me refugié en bares, con mujeres con las que no debí, me sostuve de la tristeza de Úrsula para poder salir yo adelante, lo logré…no por mucho tiempo.

Pero ahora estoy sobrio, tranquilo, fumándome un Camel que había en mi pantalón y que de seguro estaba ahí porque lo robé a alguien en la fiesta de ayer.

Ahora llueve, y mi moral cae a la par que esas gotas, mi poca dignidad, mi poco razonamiento. No sé qué hacer, no quiero ya la puta felicidad, encontrarla tiene un precio muy caro y yo ya no quiero pagar intereses.

Quiero que esté mundo gire normal, que las guerras se reanuden, terminar esta tregua con mis demonios, quiero que la luna brille igual que antes, que el sol me vuelva a quemar la piel, que las olas me recuerden que sigo en una batalla con el mundo, con el creador de todo.

En realidad no sé qué pase en el futuro, no quiero saberlo, ni pensar en ello. Hoy estoy bien, no dejaré de beber nunca, no dejaré de estar triste, no dejaré de hundirme en esta mierda, pero ahora ya será diferente, siempre es diferente.


 El mundo tiene que volver a girar de forma normal, porque para mí se detuvo por seis meses, los árboles crecieron, la gente maduró, más personas del promedio habitual comenzaron a odiarme, los pájaros se volvieron agradables y los perros también. Ni modo, no sé qué pasará más adelante, espero entregar mejores pasajes de mi vida, lo deseo. En realidad el futuro no me espanta, esto apenas es el primer capítulo.